PETERIS VASK

PETERIS VASK

PETERIS VASK

 

 

 

 

 

“La mayoría de las personas hoy en día ya no poseen creencias, amor e ideales. La dimensión espiritual se ha perdido. Mi intención es proporcionar alimento para el alma y esto es lo que predican mis obras”.

Peteris Vask nació en 1946 en Aizpute, Letonia. Su padre fue un pastor protestante que sufrió el menosprecio y la represión del gobierno soviético en un periodo difícil de la historia de su país. Letonia se declaró estado independiente en 1918, posteriormente fue invadida y anexionada por la Unión Soviética, ocupada por la Alemania nazi y finalmente, en 1944, en plena Segunda Guerra Mundial, reconquistada por la Unión Soviética e integrada en la Federación de Repúblicas Soviéticas.

Ante esta situación Vask se refugió en la vecina Lituania donde, tras formarse como contrabajista e integrarse en distintas Orquestas Sinfónicas del país, inició los estudios de composición que fueron los que finalmente orientarían su vida profesional. En la década de los 90 y tras la caída del imperio soviético, se convirtió en el compositor letón más reconocido a nivel internacional logrando importantes premios.

En sus comienzos recibió la influencia de autores como Lutoslawski, Penderecki y Crumb, incorporando más tarde a sus obras elementos arcaicos y folclóricos de la música letona, música que se expresa tradicionalmente mediante el canto colectivo y que toma la forma de Música Coral a Capella

Parte de su obra es música religiosa, de ahí que en el conjunto de ésta aparezcan matices místicos casi en un tono de plegaria, buscando transmitir valores como la esperanza y la consolación. Es música rica en emociones con una gran carga moral y ética.

Sus obras son claras y comunicativas, usa la composición modal y la técnica minimalista, recurre a agitadas disonancias, contrastes, rupturas, silencios, pasajes líricos y melodías inacabables.

A menudo sus obras se presentan con títulos basados en procesos naturales con la intención de sensibilizarnos acerca de la influencia de ciertos acontecimientos políticos y sus efectos sobre el hombre y el medio ambiente, y de su visión de una inminente destrucción ecológica y moral del mundo.

Ha escrito obras para Orquesta, instrumentos solistas, Coro a Capella  y formaciones de música de cámara, entre ellas destacaría: “Viatore” (2002-4), la Sinfonía Nº 2 (1998-99), el Concierto para violín y orquesta “Distant Light” (1977), el Concierto para corno inglés y orquesta (1989), “Música dolorosa” (1984), Concierto para violoncello y orquesta y el Cuarteto de cuerda Nº 2 (1984).

“GRAMATA CELLAM” es una obra para violoncello solo y voz, fue compuesta en 1978 por Peteris Vask y consta de 2 movimientos. Esta versión está interpretada por el violoncelista y director de orquesta lituano David Geringas.

I: FORTISSIMO.  

II: PIANISSIMO.

 

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